
Es muy útil, aunque no impresindible, el descanso ajeno a toda actividad intelectual, como el que le proporciona al alumno los juegos, las diversiones y el diálogo insustancial, etc.
El juego atrae al niño y también al adulto, por lo que toda acción creativa ejerce un atrcativo lúdico sobre quienes lo realizan. Debido a ello la animación a la lectura debe considerar las características lúdicas y creadoras.
La creatividda es necesaria para comunicarse mediante símbolo con las demás personas, cuando esta comunicación no es formal, estereotipada, rutinaria; más bien, la creatividad fomenta la libertad del alumno; le permite expresarse mediante símbolos su mundo interior y exterior.
Representar creativamente lo leído, a través de diversas maneras, con diferentes técnicas, materiales, etc, fomenta la comprensión literaria, la apreciación y la expresión de más divertiva y por ello más significativa.
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